LA BELLA DURMIENTE
La Bella Durmiente, exposición que nos propone el Museo del Prado, alberga pintura de la época victoriana procedente del Museo de Arte de Ponce (Puerto Rico). Todos estos artistas procedían de la "Hermandad Prerrafaelista", una corriente que surgió en 1848 con la intención de reformar la pintura inglesa de ese momento, que se regía por unas líneas muy conservadoras y grises establecidas por la Royal Academy.En la muestra se exhiben pinturas de artistas como Millais, Burne-Jones o Rossetti, inspirados en las pinturas románticas de Heinrich Fussli y el mundo onírico y simbólico de William Blake, uno de los más reivindicados por estos pintores. Se sentían fascinados además por la pintura “antes de Rafael” como la de Botticelli, Fray Angelico, Piero Della Francesca, o incluso la de Miguel Ángel. Un deseo de inocencia y pureza se palpa las obras, siendo de una depuración exquisita.
Los Hermanos pintaban sobre una tela preparada con blanco puro. De ahí la sorprendente frescura e intensidad de sus colores. Detestaban el claroscuro y se burlaban del principio clásico de graduar la luz desde los bordes del cuadro hasta el centro. "Su luz es la del Sol, que todo lo ilumina", los defendía su paladín, Ruskin. En la mirada prerrafaelista todo está presente con la misma intensidad esteroscópica en todos los planos, lo que deriva en la ausencia de relieve: la visión del pintor y la del espectador comparten una agudeza unánime que viaja sin pausa por el espacio hasta el infinito.
La importancia de la mujer en la pintura prerrafaelista es crucial, pues se convierte en símbolo. En un contexto de pintura de denuncia social, debemos destacar especialmente el papel que juega la mujer en la nueva sociedad. En Francia, la mujer era símbolo de modernidad y se asimilaba a la ciudad, pero se hacía desde un punto de vista positivo. En cambio, cuando, a partir de 1850, la pintura de los prerrafaelitas empieza a tratar estos temas, se hace desde un punto de vista crítico concretamente ejemplificado en la figura de la prostituta. Así pues, hay una focalización de la mujer como sujeto de cambio negativo, ya que la única mujer aceptada entonces era la que estaba subyugada al hombre, el hogar y la familia. Sin en embargo, los prerrafaelitas dan una connotación un poco diferente al tema, introduciendo también una crítica a la moralidad del hombre.
Otra manera en la que aparece la mujer es como mujer hechizadora, no sólo por sus poderes sobrenaturales, sino por su capacidad de atracción sexual. Poder de atracción que reside en su belleza (belleza como trampa mortal). La conjunción de belleza y maldad será característica en este tipo de mujeres, como puede verse en Morgana de E. Burne-Jones.El gusto por los temas mitológicos ingleses, así como la ensoñación, la evocación, la luz y la belleza simbólica llenan las salas del Prado. En algunas de las obras podemos ver a los personajes tendidos en lechos. Dormidos, muertos o hechizados, confieren armonía a las composiciones. Como sus esplendorosas naturalezas, que nos hacen sentir que estamos en un cuento de hadas donde todo es posible. Además, la técnica de los prerrafaelitas es muy precisa. En los dibujos se aprecia que, aunque fuesen en contra de la Academia, tenían unos conocimientos muy elevados.
Hay tres Toledos, uno dentro de otro, uno cristiano, uno judío y uno árabe; uno de callejas, uno de tejados y otro de criptas; uno de vencedores, uno de vencidos y uno de supervivientes. Regiones devastadas es el segundo título de la trilogía que componen junto a ésta, La gata con alas y La mujer de aire. Es una novela conversada, un monólogo en segunda persona en el que el narrador habla de tú a la protagonista recordándole tiernamente los primeros años de su pubertad.




Llegó después a Marca un forastero buscando la ciudad Percepción. Intrigado frente al letrero preguntó a sus habitantes - ¿Qué significa Marca? - a lo que le respondieron - “Una señal que distingue”- . Pero el forastero veía iguales los balcones e idéntica pintura tras las ventanas, y por eso inquirió - ¿Qué hay aquí que sea distinto? -. Los habitantes confusos no supieron responder así que fueron a consultar a la bruja y al poco regresaron con la respuesta - “Somos distintos y nos distinguimos porque tenemos el mejor cuadro, el mejor balcón y el mejor gusto”.
Una de las representaciones más gráficas de lo que allí sucedió, es curiosamente un dibujo-y no una fotografía- de John R. Chapin artista e ilustrador que trabaja entonces para el Daily Harper, en la que representa a la ciudad envuelta en llamas mientras los habitantes de Chicago, presos del pánico- cruzan el río buscando un lugar seguro.


